
Los atentados del once de septiembre, dejaron una huella definitiva en el inconsciente de la sociedad norteamericana. Desde el comienzo, el debate giró en torno a las decisiones y los planes de acción llevados a cabo por el gobierno estadounidense. Estas determinaciones, consideradas justas por algunos e injustas por otros, no demoraron en situar a la administración norteamericana en el centro de la crítica una vez más.
Bajo este contexto se distingue Susan Sontag que a través de un enfoque sumamente crítico y acertado analiza las consecuencias u las maniobras que ha estado llevando a cabo el presidente George Bush.
Así, la autora norteamericana, en su ensayo titulado 11-09-2001, establece que “los diligentes estadounidenses están empeñados en convencernos de que todo está bien. Estados Unidos no tiene miedo”[1]. Sin embargo, me encuentro en total desacuerdo con tal afirmación, ya que tras el discurso gubernamental, expuesto por las autoridades, se esconden intenciones mucho más siniestras y calculadas. Estados Unidos no quiere que su población piense que las cosas están bien; que los malhechores serán castigados, sino todo lo contrario. El gobierno estadounidense, en realidad, busca manipular a su sociedad a través de un régimen del terror. Mantenerlos lo más asustados y desconfiados. Este gobierno no actúa a partir de la confianza, como afirma Susan Sontag, sino que a partir del miedo.
Así, manteniendo a su población lo suficientemente asustada puede, en primer lugar, justificar una serie de hechos que, bajo un contexto distinto, serían ilícitos e inaceptables. De tal forma, el gobierno se encuentra permanentemente alineado con los medios de comunicación masiva para difundir información, a veces, innecesaria que alimenta sistemáticamente la paranoia de los ciudadanos. Por consecuencia, masificando las expectativas de un nuevo ataque y difundiendo el terror, se justifican acciones tales como bombardear países como Irak. La supuesta existencia de armas nucleares en dicho país fue la excusa perfecta que utilizó el gobierno norteamericano, para justificar y llevar a cabo el proceso de bombardeo y ocupación. Si, ¡ hay que atacarlos porque tienen armas nucleares y pueden y quieren usarlas en nuestra contra!. Sin embargo, no hay que ser muy astuto para darse cuenta que la verdadera intención, oculta tras dicho discurso, era netamente de carácter económico y no de prevención ante un posible ataque. De lo contrario ¿Dónde están las supuestas armas? ¿Por qué aún no las encuentran? Si las armas no están ¿Por qué siguen ahí? Cierto, lo olvidaba, están tratando de liberar al país ahora. Por otro lado, está de más decir que dichas armas sólo fueron ficción, para justificar sus actos ante la sociedad.
Otro elemento gráfico sobre el constante miedo que se propagó a la población, a través de los medios de comunicación, fue la creación de los “índices de posibles atentados”. Algo así como nuestro índice de contaminación, que diariamente se difunde en los distintos medios de comunicación. Sin embargo, el índice creado por ellos estaba muy lejano a determinar la calidad del aire, sino más bien buscaba alarmar a la población de los días en que se podría producir un atentado terrorista. Obviamente, dichos índices eran entregados y manejados por el gobierno, basándose en meras especulaciones. Así, las cifras subían y bajaban, dependiendo del día, alimentando la paranoia y la inseguridad de la población norteamericana. ¿Acaso eso no es difundir un régimen del terror?.
Por otro lado, el gobierno, al hostigar con mensajes de pánico a sus ciudadanos, tiene la posibilidad de crear conflictos que desvíen la atención a los problemas internos que sufre el país. A modo de ejemplo, está el hecho de que al año de la elección del presidente George Bush sus índices de aceptación iban en constante descenso. Así, el atentado de las torres gemelas y todo el discurso anti-terrorista, surgido en dicha fecha, propiciara la estrategia perfecta para volcar la atención de los medios hacia otro tema. ¡¿A quién le importa el nivel de aceptación del presidente cuando estas bajo la mira de los talibanes?!.
Otro elemento que ejemplifica el punto anteriormente señalado es que a semanas de las elecciones presidenciales del año 2004, se emitió a través de los medios de comunicación el video grabado por Osama Bin Laden. Esto nuevamente cayó como anillo al dedo para el gobierno estadounidense y, sobretodo, para la campaña electoral de Bush, ya que nuevamente les recordaban a la sociedad que el peligro seguía latente. Casi diciéndoles: ¡Ojo!, cuidado cuando vayan a votar, porque siguen estando bajo peligro, “no querrán cambiar de general en medio de una guerra”. Resultado: Bush es re-electo.
Sin embargo, a pesar de todo lo expuesto anteriormente, hay gente que aún cree que los valores que Estados Unidos dice representar son aplicados al pie de la letra por el gobierno. Por lo tanto, ante tal punto de vista se podría llegar a pensar que bajo ningún motivo la administración está tratando de manipular a su población por medio de un régimen del terror, sino que más bien el gobierno está tratando de ser lo más honesto y transparente con sus ciudadanos y quiere alertarlos de todos los posibles ataques, ante los cuales se puedan ver expuestos. Estados Unidos no tiene nada que esconderles, sólo quiere protegerlos. Personalmente, rechazo completamente semejante postura, ya que, dicho en palabras burdas, Estados Unidos no da puntada sin hilo.
Así, se puede establecer en conclusión que a pesar de que Susan Sontag es sumamente critica con la administración estadounidense, subestima las verdaderas intenciones del gobierno. Ellos no buscan convencer a la población de que todo está bien, sino más bien quieren que la gente tema, les conviene que entren en paranoia y desconfíen ante la menor señal de peligro, porque así pueden manipular sus voluntades.
[1] Sontag, Susan. Al mismo tiempo. Ensayos y conferencias. Barcelona: Mondadori, 2007. Página 115.
María Paz R.
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